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"Si el enemigo es uno mismo..."

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El ángel y Balaam. Crónicas de Nuremberg, 1493 Como se dice en las Escrituras solo hay que tener "ojos para ver y oídos para oír" para advertir que vivimos ya en el “reino del Adversario”, que es lo que nos dicen de una u otra manera todos los textos tradicionales que se refieren a nuestros días. Esto ya lo hemos dicho en diversas ocasiones, pero siempre viene bien recordarlo.  En efecto, a nadie, salvo a los ilusos y despistados, se les escapa que nuestra sociedad ha sido diseñada para oponerse frontalmente a los valores espirituales que antaño otorgaban al ser humano su lugar en el mundo y su verdadera dimensión trascendente. De esos valores se carece hoy en día casi por completo. La frase de Cristo: "quien no está conmigo está contra mí", es la perfecta definición de lo que estamos diciendo, teniendo en cuenta que Cristo no habla en nombre de ninguna religión en concreto, sino como la manifestación del Verbo encarnado, intemporal, y por tanto actual. Por eso

ENSEÑANZA, ENTREGA Y ENTUSIASMO (Una lectura oracular del "Diccionario de Símbolos" de Federico González)

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William Blake. "Jerusalem", 1804-1820. En este escrito sigo la sugerencia que Federico González hace en la Introducción a su Diccionario de Símbolos y Temas Misteriosos , en el sentido de que este puede consultarse también como un oráculo. Así lo hago, y aparece al azar la palabra ENTREGA donde leo: " Símbolo del alma raptada por la Inteligencia Divina. Por extensión todas las innumerables formas posibles de entrega. También la llamada entrega del alma a Dios no por vía de aspiración directa sino dentro de un orden y una doctrina, es decir, por medio de los ritos permanentes a los que nos vemos sometidos para aspirar al amparo y la custodia de los dioses ". Estas palabras alumbradoras están ilustradas con una imagen de William Blake por título "Jerusalem" (ver arriba), donde aparece la Deidad abrazando al alma entre llamas de fuego, o sea uniéndose íntimamente a ella, pues esto es lo que sucede en el cielo de los serafines, donde los seres están en la más

La Tradición Viva: Abraham Abulafia

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Abraham Abulafia. Página iluminada de La Luz del Intelecto , 1285. Abraham Abulafia es, sin duda alguna, uno de los representantes más insignes de la Cábala, la tradición esotérica del judaísmo. Nacido en Zaragoza a mediados del siglo XIII (1240), Abulafia es hijo de esa España en la que, gracias al reinado tolerante de Alfonso X el Sabio (heredado de los anteriores reyes castellanos y leoneses, incluido su padre Fernando III el Santo), hizo posible el delicado equilibrio de la convivencia entre las tres tradiciones  que, en palabras de Américo Castro y Menéndez Pidal (no confundir con el ultracatólico Marcelino Menéndez Pelayo), forjaron lo más granado de la cultura española (lejos de cualquier nacionalismo trasnochado), la cual puede verse reflejada   en muchísimos poetas, místicos, filósofos, escritores y dramaturgos de los últimos 600 años, como por ejemplo el Marqués de Santillana, Enrique de Villena, Juan de Mena, Joanot Martorell, Ausias March,  Garcilaso de la Vega y su sobrin

El Claustro Cristiano. Simbolismo y Cosmogonía

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  Uno de los capiteles del claustro de Gerona, donde aparecen dos posibles  basiliscos dominados por Cristo. Los claustros son construcciones anexas a las catedrales y monasterios y como su nombre indica están “cerrados” al mundo exterior. El único lugar por el que están abiertos es por “por arriba”, es decir por el cielo, lo cual ya no sería tanto el “exterior”, pues esa apertura por la vertical nos indica que dicha salida es hacia los estados superiores, pues el cielo, o los cielos, en todas las cosmogonías, representan justamente a esos estados, entre los cuales hemos de distinguir los que pertenecen todavía al cosmos (los estados supraindividuales no-formales, o sea sin una forma individualizada), y los estados supraindividuales que están “más allá” del cosmos, de naturaleza ontológica y aun metafísica. El mundo “exterior” al claustro sería entonces una figuración de los estados terrestres, individuales, simbolizados por la horizontal. Así pues, hay aquí una enseñanza derivada de