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El Sí Mismo no es distinto de ti

  Atmâ, o el Sí Mismo, no puede conocer porque no hay un “otro” que conocer que no sea Él mismo. Esta es una certeza metafísica que no admite dudas por la sencilla razón de que ha sido resuelta en el vacío, o el silencio, del centro de la rueda de la existencia. El Sí Mismo no comprende ni conoce porque el Intelecto y el Conocimiento están en Él. No puede conocer ni ser otra cosa que no sea Él mismo, puesto que Él es el sujeto que conoce, el objeto de conocimiento y el conocimiento mismo. No hay ningún conocimiento que esté fuera de Él, y si, en nuestra ignorancia, pretendemos tener un conocimiento propio, este no sería finalmente sino una participación en el conocimiento del Sí Mismo, que en realidad no es distinto de ti, ni tú distinto de Él, como señala Ibn Arabi en su "Tratado de la Unidad" (1.3.4): “Todos los atributos de Dios son tus atributos. Verás que tu exterior es el Suyo, que tu interior es el Suyo, que tu comienzo es el Suyo y que tu fin es el Suyo. Y eso, ...

DEL DIOS INEFABLE. "Porque lo ignoro, lo adoro". (Texto y Vídeo)

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P or mucho que uno medite y escriba sobre estos temas que tienen que ver finalmente con la metafísica, siempre permanece un interrogante en la conciencia que es muy difícil de desentrañar, tal vez porque lo que pretendemos conocer es en verdad incognoscible, lo cual no exime de la realidad del Misterio, de su “presencia” en el centro de todas las cosas y de todos los seres vivientes, desde las más altas jerarquías angélicas hasta los que habitan los mundos más inferiores de l a Creación. Pero no podemos definir ni nombrar el Misterio. Él es inefable e inexpresable. Por eso existen los símbolos sagrados, pues por su propia capacidad de síntesis ellos nos despiertan otros mecanismos de asociación entre las ideas que no puede despertar el discurso racional. Los símbolos nos acercan a la comprensión de lo inefable. Nos llevan hasta un límite desde donde se puede intuir lo que no tiene nombre, porque los contiene a todos. No podemos describir el “Misterio”, pero sabemos que está ahí, guiá...