Abraham Abulafia. Página iluminada de La Luz del Intelecto , 1285. Abraham Abulafia es, sin duda alguna, uno de los representantes más insignes de la Cábala, la tradición esotérica del judaísmo. Nacido en Zaragoza a mediados del siglo XIII (1240), Abulafia es hijo de esa España en la que, gracias al reinado tolerante de Alfonso X el Sabio (heredado de los anteriores reyes castellanos y leoneses, incluido su padre Fernando III el Santo), hizo posible el delicado equilibrio de la convivencia entre las tres tradiciones que, en palabras de Américo Castro y Menéndez Pidal (no confundir con el ultracatólico Marcelino Menéndez Pelayo), forjaron lo más granado de la cultura española (lejos de cualquier nacionalismo trasnochado), la cual puede verse reflejada en muchísimos poetas, místicos, filósofos, escritores y dramaturgos de los últimos 600 años, como por ejemplo el Marqués de Santillana, Enrique de Villena, Juan de Mena, Joanot Martorell, Ausias March, Garcilaso de la Ve...
Los 72 nombres de Dios. Athanasius Kircher, Oedipus Aegyptiacus II. Roma, 1653. La Tradición Hermética nos ofrece muchas veces determinadas pautas para adentrarnos en la simbólica astronómica, que es inseparable de la astrológica hasta el punto de considerar a ambas una sola ciencia que estudia la naturaleza humana en relación con el mapa celeste considerado como un cuerpo animado por las potencias invisibles y espirituales, llámense dioses, ángeles o númenes. Pero ese estudio no sería posible si esas mismas potencias no estuvieran ya presentes en el ser humano, según el principio hermético bien conocido de que: “lo de abajo es igual a lo de arriba, y lo de arriba igual a lo de abajo, para obrar el milagro de una cosa única”. En ese principio se basan también las leyes de las correspondencias y analogías entre los diferentes planos que conforman el Cosmos. Es cuando se olvidó esta ley fundamental que se perdió el carácter sagrado atribuido desde siempre a los cue...
Dante y Beatriz se dirigen al Cielo de la Luna, o "primera estrella", impulsados por el "soplo" de un ángel. Giovanni di Paolo, 1450 En la cosmogonía contenida en La Divina Comedia y en este caso más concretamente en la tercera parte de la misma (el Paraíso ), Dante describe con todo detalle sus estadías en cada uno de los nueve cielos, estrechamente vinculados con la jerarquía angélica, compuesta de tres veces tres órdenes de ángeles lo que da un total de nueve (de abajo arriba: Ángeles, Arcángeles, Principados, Potestades, Virtudes, Dominaciones, Tronos, Querubines y Serafines), de tal modo que cada cielo tiene como regente a una de esas entidades divinas. Es sabido que el conocimiento teórico de Dante acerca de estos cielos tiene varias fuentes, entre ellas la tradición patrística, pero especialmente Dionisio Areopagita (siglos V y VI), que fue el primero en describir esa jerarquía en su obra La Jerarquía Celeste , sin la cual la Summa Teológica de Tomás de ...
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